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El gatito de tu vecina en Snapchat

Una foto del Himalaya o del gato de la vecina. ¿Qué interés podría tener que desaparecieran a los pocos segundos de enviarlas? Hoy nos hacíamos esta y muchas otras preguntas, mientras analizábamos la salida a bolsa de Snapchat (NYSE: SNAP) en Sotavento.

 

 En la serie animada Inspector Gadget,

el mensaje se autodestruía después de ser leído. 

 

Se está hablando mucho de Snapchat: el precio de la acción (24,48 dólares en el cierre del viernes), las ganancias, las pérdidas y anécdotas varias. Hay quienes rescatan trapos sucios, como el supuesto chantaje a la ONG Everytown for Gun Safety. Desde Argentina narran la insólita confusión de los inversores que, creyendo invertir en Snapchat, compraron acciones de Snap Interactive Inc. (OTCQB: STVI). Pero nadie dice qué hay detrás de Snapchat ni de su modelo de negocio.

 

Hay varios motivos por los que en Sotavento Consultores no vemos valor real en Snapchat.

 

Los principales medios de comunicación han declarado que los ingresos de Snapchat han aumentado debido a la gran cantidad de cuentas (más de 150 millones de snapchatters diarios). Cuantos más usuarios, más ingresos para la empresa y sus anunciantes. En 2016 han sido casi 405 millones de dólares. Esta conclusión es correcta. Pero insuficiente.

 

Los inversores se lanzan a comprar, pensando que popularidad equivale a solidez. Pero Snapchat está sufriendo importantes pérdidas financieras debido a sus altos costes de operación. Así se demuestra en el último informe de la SEC (Securities and Exchange Commission), publicado justo después de su salida a Bolsa. A finales de 2016, Snapchat había tenido un total de costes y gastos por valor de casi 925 millones de dólares.

 

 

Pero con esto no basta para explicar nuestro “no” a Snapchat. ¿Las fuentes? Además de usar el sentido común, es preciso bucear en pequeños medios independientes y blogs, mejor si publican en inglés. Para quien no sepa qué es Snapchat, aconsejamos un rápido vistazo a Wikipedia.

 

Estas son nuestras razones:

  1. El medio fomenta el mensaje. No todo en Snapchat es sexting ni todo el sexting está en Snapchat. Pero, si hubiera que crear una plataforma específica para fomentar y explotar la pornografía entre adolescentes, sería este.

  2. Las edades de los usuarios. Snapchat admite a usuarios de 13 años en adelante, aunque nada impide que la usen otros más jóvenes. En 2015, la propia compañía calculó que el 60% de los jóvenes estadounidenses entre 13 y 34 años la usaban. Para Snapchat, el público joven es muy atractivo, porque sirve como anzuelo para atraer a las marcas. Para los adolescentes, Snapchat es muy atractiva porque sus padres no la usan. Así lo reflejaron ellos mismos en una encuesta.

Encuesta de Defy Media para www.variety.com

 

 

​Sin embargo, en los últimos años ha crecido el interés de los adultos en esta red, como refleja de modo gráfico Statista: ¡Atención, usuarios de Snapchat: vienen vuestros padres!

 

 

Crecimiento mensual de los usuarios de Snapchat en Estados Unidos. 

Fuente: Snapchat, recogido por Transformación Digital el 13 de febrero de 2016.

 

 

Muy pocos se atreven a decir: ¡Atención, usuarios!, en relación al motivo de mayor peso:

 

"Snapchat está siendo utilizado por los adolescentes como herramienta para sexting. Desafortunadamente, confían en la característica de desaparición y toman malas decisiones sobre lo que están publicando", afirma Raychelle Cassada, experta en salud mental infantil. 

 

3. La plataforma de pagos. Snapchat recibe un porcentaje (desconocido) a través de la plataforma de pagos. Los usuarios pueden solicitar a otros, también desconocidos, una suma de dinero a cambio de una imagen o un vídeo.

 

¿Cuántos fondos habrán apostado por la nombradísima compañía? ¿Cuántos españoles serían capaces de enriquecerse directamente con una plataforma como Snapchat? En palabras de Felipe Moreno, Socio Director de Sotavento Consultores: “Nosotros, no. Por supuesto, hemos estudiado la compañía; podemos aportar datos e información. No nos cabe duda de  que su actividad principal es el sexting”.

 

Algunas iniciativas alertan sobre los riesgos de las redes sociales y aplicaciones que facilitan el ciberbullying o el cibergrooming, aunque la cautela haga que no señalen directamente a las aplicaciones con nombres y apellidos.

 

Cada vez más, a los inversores les preocupa en qué compañías y actividades invierten el capital los gestores de sus fondos. Por esta razón, argumenta Moreno, “han de saber que el tráfico de fotografías eróticas en menores de edad se realiza a través de plataformas como Snapchat. Considero difícil de frenar la descarga de esta aplicación, ya que falta información y no se valoran los riesgos adecuadamente, ni por los padres ni por los hijos”. Existen lobbies e intereses creados alrededor de este fenómeno. La influencia y el poder, económico, social y mediático, les blinda ante las críticas o informaciones incómodas sobre su actividad y plataforma.

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