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Los medios de pago digitales roban cuota a los cuatro grandes

Ha pasado mucho tiempo desde que se inventó la primera tarjeta de crédito, "Charg-It", en 1946 por John Biggins, un banquero de Brooklyn. El funcionamiento era bastante rudimentario: cuando un consumidor lo usaba para una compra, la factura se enviaba al banco Biggins; el banco reembolsaba al vendedor y obtenía el pago del consumidor. Ese tipo de crédito se concedía sólo de manera local y los poseedores de tarjetas Charg-It debían tener una cuenta abierta con el banco Biggins.

 

Poco a poco se extendió este sistema, apareciendo en 1951 en el New York’s Franklin National Bank. Más adelante, se cuenta que un tal Frank McNamara se olvidó la cartera en una cena de trabajo, con lo que se le ocurrió crear una forma alternativa de pago, lo que fue el origen de la Diners Club Card.

 

Con el propósito de este artículo, vamos a explicar un tema que para la mayor parte de la gente puede resultar complejo: La distinción entre la empresa emisora de crédito y la empresa que emite las tarjetas de crédito. Las empresas que emiten el crédito (y te dan la tarjeta) son las instituciones financieras (normalmente, los bancos); en cambio, las empresas emisoras de tarjetas son las que hacen los cajeros y los lectores para los negocios, de manera que puedas emplear dichas tarjetas.

Dicho esto hay un pequeño matiz en el que alguno puede haber caído y es que dos de los grandes emisores de tarjetas, American Express y Discover, también emiten tarjetas de crédito propias; de hecho, casi todas sus tarjetas las emiten ellos mismos, mientras que las tarjetas de Visa o MasterCard las emiten la gran mayoría de bancos, desde Bank of America hasta el BBVA, pero no ellos mismos.

 

Estas cuatro grandes compañías cotizan en bolsa: American Express: AXP (NYSE), Discover: DFS (NYSE), MasterCard: MA (NYSE) y Visa: V (NYSE). Salvo American Express, que cotiza en bolsa desde 1972, las otras tres compañías de las que hablamos, empezaron a cotizar en bolsa no hace más de 9 años: MasterCard en 2006, Discover en 2007 y Visa en 2008.

 

 

En el gráfico anterior podemos ver una comparativa de las cotizaciones de dichas compañías. Se puede observar que, con sus diferencias, las cuatro siguieron una tendencia alcista en el largo plazo, desde 2009 hasta 2014 de enorme magnitud. Esta subida generalizada supuso para cada compañía: 1246,21% en el caso de Discovery; 1161% para American Express; 785% para Visa; y un 965% para MasterCard.

 

Vamos a explicar esta espectacular subida en los precios, a través de una serie de elementos, en los que es preciso fijarse a la hora de analizar a las compañías de tarjetas de crédito; éstos son: el CCI (Consumer Confidence Index), los “Revolving Credits”, los datos del Consumer Credit Delinquencies Bulletin y, por supuesto, los tipos de interés.

En cuanto al CCI, elaborado por la asociación Conference Board, se trata de un índice que habla de la confianza existente en los consumidores en que van a ganar un dinero estable en los próximos años, que van a ser capaces de repagar sus deudas, y que, en definitiva, van a asumir créditos, siendo capaces de pagar por los intereses. Como podemos ver en la gráfica siguiente, desde 2009 este índice ha ido aumentando.

 

 

En cuanto a los Revolving Credits, obtenemos una tabla de la Reserva Federal Americana con datos desde 2010 donde vemos la evolución de este indicador. Los Revolving Credit son un tipo de crédito sin un número fijo de pagos, como son las tarjetas de crédito. Un descenso en este barómetro sería una señal de que los consumidores dejan de hacer gastos con sus tarjetas. Como se ve en la tabla, desde 2010 ha ido en aumento.

 

 

El tercer elemento en el que nos fijamos es el Consumer Credit Delinquency Bulletin, que nos aporta un indicador que habla del nivel de impagos en los usuarios de tarjetas de crédito. En un vídeo emitido por la American Bankers Association (que elabora dicho Informe), Jim Chessen, su Economista Jefe, aporta el siguiente gráfico, comentando que en estos últimos años, el nivel de morosidad ha disminuido, probablemente porque los ciudadanos han sido más conservadores a la hora de endeudarse, además de haber hecho un seguimiento más cauteloso de sus gastos.

 

 

Por último, tenemos los tipos de interés, que nos ofrece la oficina del Tesoro americano, donde podemos ver cómo los tipos de interés, en su tendencia general, han caído en el período de 2009 a 2014, favoreciendo así el endeudamiento de los americanos.

 

Podemos concluir, tras este análisis detallado, que cuando estos cuatro factores se producen simultáneamente, crece la confianza en las empresas que facilitan el crédito (en este caso las empresas emisoras de tarjetas de crédito) y con ello aumenta la cotización de sus acciones. La pregunta que nos hacemos ahora es si esto va a suceder de la misma manera con las nuevas tecnologías de pago que están surgiendo.

El porqué de éste artículo son las alternativas que están surgiendo frente a la banca tradicional, no sólo en UK, sino también en Europa y en el resto del mundo: servicios digitales como cuentas de e-money asociadas a tarjetas de débito y crédito.

Lo que se va a producir en este año 2015 es un movimiento sin precedentes desde las tarjetas de crédito y PayPal, a un mayor abanico de opciones de pago online y a través del móvil.

 

Los cuatro grandes avances en los que nos fijamos que se están produciendo en este sentido son: el E-Money, el Apple Pay, los Sistemas Biométricos de pago y la creación de Aplicaciones propias de pago. Los explicamos en detalle:

 

E-money. Los consumidores cada vez buscan mayor velocidad y facilidad de uso de su dinero, llevándoselo a cuentas de e-money, que ofrecen los beneficios de una cuenta bancaria tradicional, añadiéndole una mayor privacidad, menores comisiones, respuestas más rápidas e interfaces de consumidores mejores.

Para algunas personas, estos sistemas les ayudan a presupuestarse mejor y para otros, tanto empresas como consumidores, les ofrece una alternativa segura para hacer transferencias de sueldos, entre otras cosas.

 

Todo ello señala los cambios que están sucediendo en los métodos tradicionales de banca; a medida que los consumidores se vayan desplazando hacia fondos online, dejará de existir la necesidad de interacción personal, causando el cierre de muchas sucursales.

 

Apple Pay. Por otro lado tenemos los pagos a través de móvil, que están siendo desarrollados este año. Es cierto que los pagos a través de móvil no son nuevos –Google Wallet y PayPal existen desde hace años- pero la introducción el año pasado de Apple Pay, parece que va a posicionar a Apple como la plataforma de pago de móvil más grande.

Por ahora este modo de pago ha estado restringido a una serie de comercios y bancos americanos, pero este año veremos su entrada en UK, lo que probablemente estimule a toda la industria a adaptarse a un ritmo más elevado.

 

Sistemas Biométricos. El tercer aspecto fundamental que está cogiendo fuerza en este sentido son los biométricos (métodos de pago a través de huellas digitales, lectores de retina…), que aunque su adopción está siendo lenta en algunos de los mercados europeos, esta evolución gradual va a continuar más allá de la autentificación en los dispositivos de Apple.

 

Barclays está introduciendo un sistema de reconocimiento de voz, en un esfuerzo para evitar el uso de contraseñas, en sus servicios de banca telefónica, así como sistemas de identificación de escáneres de huella digital. Este tipo de tecnología de verificación se va a ver potenciada, sabiendo que las pérdidas por fraude en tarjetas en UK fueron de 450,4 millones de libras en 2013.

 

Las tendencias en sistemas de pago están evolucionando constantemente, al ritmo de las mejoras en la tecnología, junto con otros pagos a través de redes sociales y el Bitcoin. Los negocios necesitan asegurarse de que ofrecen el más amplio rango de opciones y pueden seguir las tendencias del mercado para asegurarse que pueden satisfacer las necesidades de los consumidores, para no quedarse atrás en cuanto a sus ventas por motivos de acceso al pago.

 

Aplicaciones propias. Una App innovadora en este sentido ha sido la elaborada por el grupo VIPS. Así, tras dos años de trabajo, más de un millón de euros invertidos y numerosos profesionales del Grupo y colaboradores externos participando en el proyecto, tienen un producto que permite diferentes métodos de pago a través del móvil, servicio de pedido Take Away, reserva de mesa, geolocalización de establecimientos, y la virtualización de la tarjeta y cheques EuroVIPS que hasta ahora se enviaban por correo postal o se imprimían desde la web.

 

Además, Club VIPS ha lanzado un nuevo sistema de pago –Monedero Club VIPS– mediante el cual, los socios pueden recargar dinero en su cuenta o en la de otros socios (sus hijos, amigos, etc). Esta alternativa es ideal para sustituir el dinero de bolsillo, sin tener que estar realizando constantes operaciones de cajero.

Claramente, está surgiendo una tendencia a olvidarnos de llevar dinero en el bolsillo como tal. Existen otros muchos ejemplos, como el metro de Londres, los pagos de vuelos por internet, las plataformas de pago de películas incorporadas a la televisión…

 

Estudios realizados por MasterCard demuestran que la gente gasta casi un 30% más al año, en media, cuando tienen acceso a tecnología de pago digital. Pero claro, la capacidad de esas personas de devolver sus deudas no aumenta de la misma manera y este hecho está en el corazón de las motivaciones de las compañías de tarjetas de crédito.

La cuestión ahora es plantearse el futuro de los bancos, de los medios de pago y de la supervivencia de estas instituciones en el largo plazo, pudiendo convertirse algunas de estas empresas en bancos virtuales. ¿Seguirán el ejemplo de VIPS?

 

Sotavento Consultores 

 

Este artículo no constituye ningún tipo de asesoramiento sobre inversiones. Ha sido elaborado por Sotavento Consultores SLU. No contiene ni una oferta, ni una propuesta para una transacción sobre ningún instrumento financiero, sino un análisis de los mercados. Sotavento Consultores no acepta responsabilidad alguna por ningún uso que el destinatario de esto artículo pueda hacer de estos comentarios ni de las consecuencias que puedan derivar de dicho uso. No se garantiza la exactitud ni la completitud de la información. Por consiguiente, cualquier persona que actúe guiada por este artículo lo hace enteramente bajo su propio riesgo. La opinión proporcionada no está personalizada ni relacionada con ningún objetivo específico de inversiones, ni con ninguna situación financiera, ni las necesidades de ninguna persona física que pueda recibirla. No se ha elaborado de acuerdo a los requisitos legales designados para proporcionar la independencia de los análisis/informes de inversión y, por tanto, se considera una comunicación publicitaria.

 

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